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¿Qué efecto tienen los factores socioeconómicos sobre la salud materna y perinatal?

La salud y la política son dos caras de una misma moneda.

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Los aspectos más relevantes del artículo

  • La salud, la política y el contexto histórico se encuentran fuertemente ligados y no actúan de manera independiente.
  • La desigualdad socioeconómica genera también desigualdad e ineficencia en salud. La educación mejora las posibilidades y la calidad de atención médica.
  • Los médicos deben exigir participación para implementar políticas que contribuyan a disminuir la inequidad existente en salud, en género y entre grupos de la comunidad

Esta semana se celebró de manera virtual el XXXVIII Congreso Internacional de Ginecología y Obstetricia, organizado por la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA).

Dentro de las numerosas personalidades que disertaron en el congreso, se encontraba el reconocido Dr. Jorge Vinacur (ex presidente de SOGIBA, especialista en salud pública y magíster en epidemiología). El doctor habló sobre la influencia del contexto social y político en la salud. A continuación se desarrollarán los puntos más destacados del tema.

Salud, política y contexto histórico

Para entender la relevancia que presentan los determinantes socioeconómicos de la salud en la población, es necesario reconocer que la salud no es independiente de la política ni del contexto histórico en el que se desarrolla. Todos forman parte del mismo sistema y los cambios que sucedan en cualquiera de ellos, tienen repercusión directa sobre los demás.

El Dr. Vinacur usó, como ejemplo, los siguientes datos de salud materno-infantil en el mundo, en contexto de la pandemia de Covid-19:

–        La mortalidad fetal aumentó un 28%.

–        La mortalidad materna aumentó un 37%.

–        La rotura de embarazos ectópicos aumentó un 581%.

Estos datos denotan la influencia directa que tiene el contexto histórico sobre la salud. Por su parte, la política no está exenta: en la actualidad existen 94 millones de niños sin vacunar contra el sarampión y 6.7 millones de niños desnutridos cuya realidad se podría revertir si se tomaran medidas al respecto.

Determinantes sociales en salud

Se define como determinante social a todas las influencias que no sean genéticas ni biológicas sobre la situación de salud de una población. Incluye factores de riesgo individuales, como el sexo seguro y la obesidad, y otros llamados como los grandes determinantes de la salud: factores sociales, culturales y ambientales como vivienda, acceso a los cuidados de la salud y a recursos individuales como educación e ingreso. Desde el final de la guerra fría en 1989, los determinantes sociales en salud ocupan un espacio similar al de los determinantes biológicos, ambientales y genéticos. Este crecimiento se acompaña de una profundización de las diferencias entre los que tienen acceso a la educación y los que no. La ampliación de diferencias sociales generó fuertes diferencias en salud.

Los servicios de salud actúan como intermediarios en lo que respecta a los determinantes previamente mencionados. Realizan acciones preventivas, contribuyendo a disminuir el impacto de las enfermedades y sus consecuencias, pero no ofrecen soluciones a la desigualdad social existente.

Una embarazada con mayor educación, es capaz de reconocer precozmente los signos de alarma. Además, probablemente tenga medios para trasladarse a centros de atención adecuados con cuidados de calidad, mejorando así las posibilidades para ella y su hijo. Es por este hecho que en Argentina se utiliza el nivel de instrucción como estimador de posición social.

Las políticas deben tener impacto en mejorar la salud y corregir progresivamente la distribución de sus determinantes. Siendo la posición social el primer factor influyente en la salud, la existencia de grandes diferencias respecto a posiciones sociales dentro de una población se traduce en desigualdad en salud. 

En los países desarrollados, la pobreza no es considerada un determinante de salud ya que son más equitativos o presentan menor diferencia en la distribución de los factores sociales. Por otro lado, si los costos de la salud acrecientan la pobreza, el mismo Estado pasa a ser un determinante de mala salud. Esto último es lo que sucede en algunos países en vías de desarrollo.

Fragmentación y segmentación

En el año 2006, el Banco Mundial indicó que la desigualdad y la ineficiencia en salud son producto de fragmentación y la segmentación del sistema. 

Se entiende como fragmentado a un sistema a donde existen multiplicidad de agentes sin un esquema explícito y coordinado de división del trabajo. La ausencia de principios y criterios integradores, llevan a la dilución de las responsabilidades por los cuidados de salud.

La segmentación, por otro lado, es la subdivisión del sistema de salud según el nivel socioeconómico. Existen distintas formas de financiamiento y calidad de prestaciones. Por ejemplo, en Argentina, el sistema de salud se divide en tres subsistemas:

  • Público: financiado mediante impuestos por el Estado al que cualquier habitante puede tener acceso.
  • Obras sociales: financiado por el aporte de los trabajadores de diferentes rubros y brindándoles cobertura de salud a ellos y a sus familiares directos. 
  • Privado: financiado por gastos de bolsillo, pagos por primas o mensualidades a empresas de medicina prepaga que se hacen cargo del servicio si el usuario paga recibe el servicio.

Conclusión

La solución a estos problemas parecería estar involucrando a los médicos en las decisiones políticas, como se mencionó al principio, no son dos áreas independientes sino que funcionan de manera conjunta. El accionar sobre la pobreza y las condiciones socioeconómicas contribuirá a mejorar la inequidad en salud. 

“En la actualidad, las políticas sanitarias apuntan a controlar costos para dar mayor ganancia a los financiadores en lugar de fortalecer ideales para cuidar pacientes” apunta el Dr. Vinacur. Y concluye: “La medicina cayó en el control del mercado regulado por financiadores corporativos y gubernamentales. Los médicos no podemos solucionar los problemas del sistema socioeconómico, pero sí exigir participación para implementar políticas que contribuyan a disminuir la inequidad existente en salud, en género y entre grupos de la comunidad.”

Fuente/s:

XXXVIII Congreso Internacional de Ginecología y Obstetricia, SOGIBA.

Etiquetas

Federico Niguyen

Médico - UBA

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