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Eficacia de la budesónida inhalada para el tratamiento de la COVID-19

Dos estudios, realizados en Reino Unido, demostraron que este tipo de administración del medicamento resulta eficaz para tratar la COVID-19.

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Los aspectos más relevantes del artículo

  • Una de las investigaciones evidenció que el medicamento redujo el tiempo de recuperación en una mediana de 3 días en personas con factores de riesgo que presentaban COVID-19.
  • La otra concluyó que, en pacientes con enfermedad respiratoria crónica, la administración de budesónida inhalada en etapas iniciales de COVID-19 disminuyó la probabilidad de requerir atención médica urgente.
  • Ambos ensayos expresaron que el medicamento acortó el tiempo de recuperación.
  • En pacientes con factores de riesgo, la recuperación se produjo 3 días antes en comparación con los grupos que recibieron atención habitual.
  • Mientras tanto que, en pacientes con patologías respiratorias crónicas, los signos de mejoría ocurrieron 1 día antes en comparación con el grupo control.

Según dos estudios, realizados en Reino Unido, la budesónida inhalada demostró eficacia para tratar la COVID-19.

En un caso se evidenció que el medicamento, utilizado generalmente para el tratamiento del asma, redujo el tiempo de recuperación en una mediana de 3 días en personas con factores de riesgo que presentaban COVID-19.

Mientras, que en el otro se mostró que, en pacientes con enfermedad respiratoria crónica, la administración de budesónida inhalada (en etapas iniciales de COVID-19) disminuyó la probabilidad de requerir atención médica urgente y el tiempo de recuperación.

Administración de budesónida inhalada en pacientes con factores de riesgo

Recientemente, se publicaron en el sitio medrxiv los resultados de un ensayo controlado, aleatorio, multicéntrico, abierto y de plataforma adaptativa que incluyó a personas mayores de 50 años con comorbilidades. Todas ellas presentaban un malestar menor a 14 días y sospecha de COVID-19.

A los participantes se les asignó al azar una de las siguientes intervenciones:

  • Atención habitual.
  • Budesónida inhalada más atención habitual (800 µg, dos veces al día, durante 14 días).
  • Atención habitual más otros tratamientos.

Los criterios de valoración co-primarios incluyeron:

  • El tiempo hasta la primera recuperación autoinformada.
  • La hospitalización o muerte relacionada con COVID-19.

Ambos criterios fueron medidos durante 28 días desde la aleatorización y analizados mediante modelos bayesianos.

Características del estudio

El ensayo se abrió el 2 de abril de 2020. La aleatorización a budesónida inhalada comenzó el 27 de noviembre de 2020 y se interrumpió el 31 de marzo de 2021.

Para el 25 de febrero de este año, el ensayo había aleatorizado a 4.663 participantes con sospecha de COVID-19. De estos, 2.617 (56,1%) dieron positivo a SARS-CoV-2 y contribuyeron con datos a este análisis.

Tiempo de recuperación más corto

El tiempo hasta la primera recuperación autoinformada fue más corto en el grupo al que se le administró budesónida en comparación con aquel que recibió atención habitual (índice de riesgo=1,208, probabilidad de superioridad=0,999, beneficio estimado de 3,011días).

Entre aquellos participantes a los que se les realizó un seguimiento durante 28 días, hubo 59/692 (8,5%) hospitalizaciones/muertes relacionadas con COVID-19 en el grupo al que se le aplicó budesónida. En tanto, el grupo que recibió atención habitual contó con 100/968 (10,3%) hospitalizaciones/muertes relacionadas con COVID-19.

Sin embargo, aún no han concluido los ensayos de eficacia del tratamiento.

Administración de budesónida inhalada en pacientes con enfermedad respiratoria crónica

Otro ensayo realizado en la comunidad de Oxfordshire, Reino Unido, también indagó sobre la evolución de pacientes con COVID-19, tras la aplicación de budesónida inhalada.

Se trató de un ensayo controlado, aleatorizado, de fase 2, de grupo paralelo y abierto (Steroids in COVID-19; STOIC). Los participantes eran adultos con menos de 7 días de síntomas leves de COVID-19.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir budsonida inhalada o atención habitual estratificada por edad (≤40 años o >40 años), sexo (hombre o mujer) y número de comorbilidades (≤1 y ≥2).

El polvo seco de budesónida se administró, usando un turbohalador, en una dosis de 800 μg por actuación. Se pidió a los participantes que tomaran dos inhalaciones, dos veces al día, hasta la resolución de los síntomas.

Recuperación más rápida

La recuperación clínica fue 1 día más corta en el grupo de budesónida en comparación con el grupo de atención habitual (mediana de 7 días en el grupo de budesónida frente a 8 días en el grupo de atención habitual).

Por otro lado, la proporción media de días con fiebre en los primeros 14 días fue menor en el grupo de budesónida (2%, de 6) que en el grupo de atención habitual (8%, de 18).

Asimismo, en comparación con el grupo de atención habitual (27% vs 50%; p=0,025), se requirió medicación antipirética durante una menor proporción de días en el grupo de budesónida.

Menos síntomas persistentes

El estudio destaca que menos participantes asignados al azar, en comparación con los participantes que recibieron la atención habitual (diferencia en proporciones 0,204, IC del 95%: 0,075 a 0,334) a budesónida, tuvieron síntomas persistentes en los días 14 y 28.

Además, cabe destacar que las saturaciones de oxígeno en sangre y la carga de SARS-CoV-2, medidas por el umbral del ciclo, no fueron diferentes entre los grupos.

La budesónida fue segura y solo cinco (7%) participantes informaron eventos adversos autolimitados.

 

Fuente/s:

Medrxiv

Femeba

The Lancet

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