Fiebre amarilla: comprueban eficacia de vacuna fragmentada

Investigadores brasileños apuestan a la aplicación de una dosis con menor carga de antígenos

Ocho años. Ese fue el tiempo que debieron esperar científicos brasileños para dar por comprobada la eficacia de una vacuna en dosis fraccionadas y con menor cantidad de antígenos virales que la tradicional, para la inmunización contra la fiebre amarilla.

Esta enfermedad vírica hemorrágica es transmitida por los mosquitos Aedes Aegypti, Sabethes y Haemagogus y se manifiesta anualmente en un promedio de 200 mil casos de contagio, que se traducen en unas 30 mil muertes en todo el globo, según la Organización Panamericana de la Salud.

Brasil encabeza la lista de países latinoamericanos con prevalencia de este virus (con más de 500 casos confirmados y más de 150 muertes desde julio de 2017 a la fecha). Al mismo tiempo, es también uno de los países en los que sus investigadores han trabajado con mayor ahínco en el desarrollo de fórmulas y posologías más eficientes para el control de la enfermedad.

El equipo de la unidad de Epidemiología Clínica del Instituto de Tecnología en Inmunobiológicos (Bio-Manguinhos) de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) inició en 2009 un estudio para comprobar los efectos de una nueva forma de administración de la vacuna contra la fiebre amarilla, que no requiriera de la aplicación tradicional de una dosis única de 27,476 UI de antígenos virales. La apuesta era medir la eficacia al suministrar dosis fraccionadas y de menor carga.

Para el estudio, contaron con 900 hombres jóvenes que fueron distribuidos en seis grupos a los que se les aplicó dosis distintas con 587 UI o más de concentración de antígenos. El resultado fue que, ocho años más tarde, aquellos que recibieron las dosis más bajas continuaban libres de contagio, sin variación alguna en comparación con las cifras de los que recibieron las otras dosis, e incluso sin variar con los resultados vinculados a la vacuna tradicional.

En las conclusiones del estudio, los investigadores resaltan que, de hecho, lejos de generar alguna reacción adversa, las nuevas composiciones y posologías propuestas presentan el beneficio de ser menos dolorosas para el paciente durante la vacunación.

Tras haber comprobado la eficacia del fármaco, la viróloga Rita García, profesora del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad Federal Fluminense, en Río de Janeiro, concluyó en declaraciones a la web SciDev.net que “la vacuna fraccionada es comprobadamente eficaz y su protección dura al menos ocho años”.

De acuerdo con lo reseñado en este portal, las dosis fraccionadas de la vacuna fueron aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ser aplicadas en África central, tras un brote que se presentó en esa región en 2016. Además, ya están siendo distribuidas en Brasil, pero hasta ahora aún eran frecuentes las  suspicacias planteadas en medios de comunicación de ese país, que se preguntaban sobre la real efectividad y la duración de la protección. Dudas que resultaron resueltas con los resultados de la investigación.

Nuevas restricciones

La lista de países del mundo que exigen la vacuna contra la fiebre amarilla fue ampliada a inicios de este año por la OMS en conjunto con las autoridades locales. Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guyana, Honduras, Perú, Argentina, Uruguay y, desde enero, Paraguay exigen la vacuna tanto a quienes ingresan a su país como a los que salen hacia alguno de los lugares en que exista epidemia.

En el caso de Paraguay, incorporado más recientemente, la restricción va dirigida a quienes se dirijan o procedan de Bahía, Río de Janeiro, Espíritu Santo y San Pablo, en Brasil, consideradas zonas de riesgo de la enfermedad.

El máximo ente sanitario amplió este año sus consideraciones para viajeros en Brasil. En primer lugar, puntualizó que la vacunación debe realizarse al menos diez días antes de la llegada al país, y exhortó a que sea exigida de manera obligatoria para el ingreso y la salida de los estados de las Regiones Centro-Oeste y Norte de Brasil, Minas Gerais, Río de Janeiro, Espírito Santo y Maranhão, además de partes de los estados de la Región Sur, Bahía y Piauí.

 

Segundo caso importado en Argentina

El 19 de febrero pasado se registró en Argentina el primer caso de fiebre amarilla importado de 2018. El Ministerio de Salud informó que se trata de un argentino de 28 años de edad que hacía turismo Ilha Grande, una isla del estado brasileño de Río de Janeiro, es residente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y no había sido vacunado contra el virus antes ni después de su viaje. Su evolución fue favorable y fue dado de alta pronto.

 

Pocos días después, el 23 de febrero, se confirmó el segundo caso. Se trata de una mujer de 45 años de edad, también residente de Buenos Aires,  que al igual que el primer contagiado viajó a Ilha Grande sin haberse vacunado.

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