“Estamos ante un cambio de paradigma para la sociedad médica en tratamientos contra el cáncer”

Equipo Océano Medicina

Esperanza. Según la mitología griega, y bajo los efectos de la simbólica figura de Pandora, los hombres quedan privados de la esperanza, considerada antiguamente como un mal. Empero, y a la luz de la positividad conceptual construida en el tiempo, el hecho de desear que algo se cumpla, definición etimológica del sustantivo, la esperanza se funda inevitablemente en el motor diario de miles de millones de seres humanos alrededor del mundo, desde tiempos inmemoriales.

Frente al cáncer, y en pleno corazón de la ciudad de Buenos Aires, la esperanza se logra materializar mediante la genuina Terapia Metabólica del Cáncer (TMC), basada en diversas peculiaridades bioenergéticas de los tejidos cancerosos, uno de los flamantes paradigmas en la lucha contra la principal causa de morbilidad y mortalidad global, en línea con lo explicitado anualmente por la Organización Mundial de la Salud.

Doctorado en Medicina y especializado en Medicina General Integral, el Dr. Xavier Huelmo es actualmente integrante del equipo investigativo del Centro de Medicina Complementaria de Ernesto Prieto Gratacós, destinado al diagnóstico precoz, control y tratamiento de complejas patologías como trastornos metabólicos y degenerativos, y con principal foco de acción en la TMC, terapia cuya duración oscila entre las 10 y 12 semanas consecutivas por cada ciclo, en las que se realizan 35 aplicaciones endovenosas que contienen megadosis de análogos estructurales, cofactores, angiostáticos e inhibidores enzimáticos, siempre en conjunta planificación con el esquema de tratamiento base indicado por el oncólogo de cabecera de cada paciente.

A grandes rasgos, ¿en qué consiste la Terapia Metabólica del Cáncer?
– La Terapia Metabólica del Cáncer (TMC) consiste, basándonos en los principios generales de la carcinogénesis, es decir, el momento cero en el que se forma el cáncer, y las sustancias que utiliza como combustible en los tumores para desarrollarse. Nosotros generamos una estrategia terapéutica en la cual vamos a privar de forma sistémica la llegada de energía a los tumores, para que progresivamente vayan reduciéndose hasta morir en los tejidos cancerosos. El tratamiento tiene varias caras. El lado nutricional, en el cual hacemos una dieta mal llamada cetogénica, una dieta no glucogénica y restrictiva, una dieta muy rica en grasas, un 40% de proteínas, un 10% de carbohidratos complejos, complejo suplementado por nutrientes, vitaminas, minerales, en dosis farmacológicas más altas para transformar la biología del humano, promoviendo el desarrollo adecuado de los tejidos y, así, de la cicatrización de heridas; en definitiva, la renovación del organismo. Y, por otro lado, el acompañamiento con ejercicio físico-respiratorio, cuyos beneficios repercuten en el sistema inmunológico, la oxigenación sistémica, e inclusive la conducta y el humor del paciente, beneficios que no se pueden suplir con ninguna droga. Todo el procedimiento conduce a lo que denominamos cetosis fisiológica, un estado de restricción calórica de la energía fundamental que utiliza el tumor para crecer, mediante cuerpos cetónicos como moneda energética para colocar al paciente en un estado de cetoadaptado, estado metabólico necesario para llevar adelante el tratamiento fuerte que es de carácter indovenoso. Por vía venosa inyectamos una sustancia que nosotros denominamos análogos estructurales de la glucosa, que van a venir a entorpecer profundamente el metabolismo tumoral, generando así un estado metabólico de hipoglucemia lúcida.

¿Qué resultados cuánticos viene arrojando la TMC?
– Obviamente aquí la estadística se está desarrollando sobre la marcha. De todas formas, hace poco tiempo presentamos la estadística del cáncer de páncreas que nos ha sorprendido hasta nosotros mismos: nos dio entre 73% y 82% de supervivencia al año, en comparación del 5% que logramos normalmente mediante las terapias ya establecidas. Nuestro objetivo es que sea colaborativo, es decir, optimizar los tratamientos convencionales como la quimioterapia. Estamos ante un cambio de paradigma para la sociedad médica en tratamientos contra el cáncer. Hasta los propios oncólogos, el día de mañana, se van a poder servir de esta estrategia para que los pacientes se curen, y de manera más estable. La Terapia Metabólica del Cáncer hace bien y busca curar el cáncer.

Los propios profesionales de equipo que lidera Ernesto Prieto Gratacós concluyen que los efectos del programa TMC se circunscriben hacia destruir células cancerosas de todo tipo (reacción citolítica), sin dañar a las células sanas, potenciar el Sistema Inmunológico a través de varios mecanismos independientes, inhibir la formación de vasos sanguíneos intratumorales, inducir la destrucción celular en las células anormales, silenciar la expresión de diversos oncogenes, proteger la médula ósea, reorganizar el patrón de sueño y los ritmos circadianos, inhibir la cascada de reacciones inflamatorias, la proliferación celular anárquica y la migración invasiva, proteger contra los efectos tóxicos de la quimioterapia y la radiación, y reparar el tejido conectivo deteniendo de inmediato la degradación del colágeno y la matriz extracelular. Efectos que, en definitiva, no hacen más que fortalecer la esperanza. La esperanza de la que nos privó Pandora. Porque, cuando hay acción, la esperanza es lo último que se pierde.

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