Fuera de guardia

Fuera de guardia

“De nada sirve un sistema de salud si no incluye la mirada social, que produce un fuerte impacto en el proceso Salud-Enfermedad-Atención”

El bioquímico Juan Canella, coordinador de la sede argentina de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social, enfatiza la importancia del concepto de la medicina social en la actualidad y analiza la política sanitaria argentina en el marco de la pandemia de COVID-19.

El 12 de julio se celebra en Argentina el Día Nacional de la Medicina Social, en homenaje al célebre médico René Favaloro. A través de la Ley 25.598, se estableció este día en conmemoración a su natalicio y en reconocimiento a todos los médicos que se desempeñan en beneficio de la comunidad.

Favaloro nació un 12 de Julio de 1923 en la ciudad de La Plata. Ejerció la medicina rural durante doce años en un pequeño pueblo de la provincia de La Pampa llamado Jacinto Aráuz. Más tarde, alcanzó prestigio internacional en la medicina cardiovascular y creó la fundación que lleva su nombre. Desde allí, ejerció la docencia y fomentó la investigación.

¿Qué es la medicina social?

En el siglo XIX, autores como los médicos Rudolf Virchow (Alemania), Jules R. Guérin (Francia) o René Sand (Bélgica), desarrollaron la idea de que las enfermedades se relacionan con los conflictos sociales.

El concepto de “medicina social” tiene larga trayectoria a nivel regional. Fue promovido por el médico argentino Juan César García, quien para complementar el estudio del proceso Salud–Enfermedad-Atención (S-E-A), realizó estudios en la Escuela Latinoamericana de Sociología (ELAS).

En diálogo con Océano Medicina, el bioquímico Juan Canella, coordinador de la sede argentina de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (ALAMES), destaca que para la medicina social el proceso S-E-A presenta las siguientes características:

  • Considera la naturaleza social de la enfermedad
  • Establece la responsabilidad del Estado en su solución
  • Expresa que toda afección debe ser analizada cualitativa y cuantitativamente
  • Incluye propuestas de carácter combativo y revolucionario

Además, interpreta a la población como una totalidad cuya particularidad trasciende a los individuos que la componen. Este enfoque implica desarrollar investigaciones por medio de unidades de análisis sociales e individuales, con un encuadre teórico metodológico colectivo.

Interpretación de la pandemia de COVID-19 desde la medicina social

Canella sostiene que es imposible analizar las medidas adoptadas para mitigar los daños causados por la pandemia desde una perspectiva meramente biologicista.

En este sentido, expresa que el aislamiento social preventivo obligatorio ha sido una normativa social, con un fuerte determinante político. Aunque también se encuadra dentro del campo de la salud, ya que impidió el colapso del sistema y permitió que se pudiese brindar atención a los pacientes contando con camas de terapia intensiva, intermedia y general y respiradores.

Asimismo, asevera que la detección de casos, identificación de contactos y posteriores aislamientos, han sido medidas de carácter preventivo donde la atención primaria, a través de promotores de la salud, juega un papel esencial. “También allí observamos fuertes marcas de determinación social dentro de un proceso de S-E-A”, señala.

En cuanto a los cambios que considera que se producirán tras la pandemia en el sistema de salud, el coordinador de ALAMES manifestó: “No solo es el sistema de salud lo que está en juego. Debemos evaluar también los procesos productivos, generadores de ciertas epidemias, como la gripe porcina o aviar, o el empleo de antibióticos para engorde animal donde aparecen las bacterias panresistentes. De nada sirve un sistema de salud si no incluye la mirada social que produce un fuerte impacto en el proceso S-E-A”.

Desarrollos teóricos recientes desde la medicina social

Prevención cuaternaria

Un reciente artículo publicado en la Revista Cubana de Salud Pública, indica que el propósito de la prevención cuaternaria se vincula con el uso adecuado del método clínico que posibilita, mediante el interrogatorio al paciente, el examen físico, el razonamiento médico, las aproximaciones analíticas y el comportamiento ético.

Además, aplicar un correcto enfoque clínico, epidemiológico y social evita la sobremedicalización y las intervenciones médicas invasivas.

Asimismo, la prevención cuaternaria implica que el médico realice una estrecha autovigilancia, un permanente control de la calidad de su atención, sustentado en la consciencia del posible daño que puede provocar a sus pacientes, incluso sin intención.

Requiere comprender que la medicina se basa en una relación y esta relación debe ser verdaderamente terapéutica, respetando la autonomía de los pacientes y de los médicos.

Producción colectiva del conocimiento

La investigación cooperativa en salud se enmarca en la estructura de la Investigación- Acción participativa. Se trata de un enfoque de investigación en comunidades que enfatiza la participación y la acción. Según esta perspectiva, las comunidades que son objeto de conocimiento científico, también deben ser sujetos activos en su constitución. De esta manera, deben reconocer problemas y prioridades entre sus habitantes y posibles maneras de resolverlos.

Sin embargo, en un informe publicado en la revista Social Medicine, que analiza diversas investigaciones desarrolladas en América Latina bajo esta modalidad y vinculadas con el área de salud, se cuestionan ciertos aspectos éticos. Por ejemplo, el hecho de que las comunidades que forman parte de dichos estudios no comprendan los objetivos de la intervención, ni el uso que se dará a los resultados. Por otra parte, manifiesta que la mitad de los artículos comunica el uso del consentimiento y la aprobación de un comité de ética, pero solo una cuarta parte describe el procedimiento para garantizar la privacidad y confidencialidad de los participantes.

 

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