Entrevistas

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Sin prisa, pero sin pausa: el cuidado de la piel en tiempos de pandemia

Las dermatólogas Leisa Molinari e Irene Vera se refieren a los desafíos de la dermatología en el contexto actual, los hallazgos desde la disciplina vinculados con el diagnóstico de COVID-19 y la importancia de la capacitación continua en un marco de constantes innovaciones y descubrimientos científicos que reconfiguran la práctica médica.

Los aspectos más relevantes del artículo

  • El desafío de la dermatología en la actualidad es ayudar a minimizar el impacto que el stress genera en la piel.
  • Se deben diseñar estrategias que permitan controlar los diversos síntomas que la piel manifiesta en este contexto. 
  • A diferencia de otros años, se observan más lesiones purpúricas en pies o manos de pacientes.

“La piel es un órgano muy relevante. A través de ella, las personas se relacionan y, a diferencia de otros órganos del cuerpo, es el único que se puede ver y tocar”, comenta la médica dermatóloga Leisa Molinari. Por eso, su cuidado es muy importante. “En ella impactan de manera muy notoria tanto los estados anímicos como los fisiológicos”, subraya la especialista.

Pero, también, se puede ver afectada por diversas patologías, en forma primaria o secundaria. Por este motivo, Océano Medicina dialogó con las dermatólogas Irene Vera y Leisa Molinari sobre los desafíos para el cuidado de la piel en la actualidad, los hallazgos desde la dermatología vinculados con el diagnóstico de COVID-19 y la importancia de la capacitación continua en un marco de constantes innovaciones y descubrimientos científicos que reconfiguran la práctica médica.

-¿Cuáles son los principales desafíos de la dermatología en el presente?

-L.M: El principal desafío de la dermatología en la actualidad es procurar ayudar a minimizar el impacto que el stress genera en nuestra piel. Esta es una situación inédita y muchas personas lo viven con una gran angustia. Esto se refleja en la piel, y las y los dermatólogos debemos diseñar estrategias simples y accesibles que permitan controlar los diversos síntomas que la piel manifiesta en este contexto. 

I.V: En mi opinión, el desafío es deconstruir la dermatología, hacerla más empática e inclusiva. Enseñarle a los, las y les consultantes a adquirir autonomía mediante herramientas basadas en la evidencia para que construyan su propia soberanía en salud. Dejar de lado el capacitismo, el colorismo y el racismo; avanzar hacia la educación con textos que muestren todo el espectro de los tonos de la piel y sus enfermedades. Enseñar sus cuidados para mantenerla sana, la prevención del cáncer de piel y empoderarlos para que distingan las estafas ofrecidas como descubrimientos científicos que pueden surgir de la industria basada en su cuidado.

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La médica dermatóloga Leisa Molinari.

– ¿Cómo se afronta la relación con pacientes en este marco de pandemia? 

-L.M: La atención remota permite que muchos pacientes, de cualquier lugar del país o de otros países, puedan acceder a consultas con los especialistas de su preferencia. La tecnología actual permite comunicaciones de gran calidad. Además, se pueden compartir imágenes en alta resolución que son de mucha ayuda para valorar a un paciente. Esta estrategia ha permitido dar respuesta a muchos pacientes y, en los casos que se requiere, podemos ofrecer una consulta presencial con todos los recaudos necesarios.

-I.V: La relación médico-paciente en la pandemia, a través de la consulta online, me sorprendió gratamente. La pantalla hace que una deba tener una escucha aún más activa y que esto se pueda transmitir. Para ello el tiempo es fundamental. Se realizan consultas largas (30 minutos a 1 hora), con un triage previo. Es un trabajo en equipo con la o el consultanta para que envíe fotos, análisis y nos pueda contar cómo empezó su dermatosis, qué factor cree la agravó, etcétera. Cuando hay confianza en el vínculo consultante-médica/o/que  esto funciona muy bien. Pero requiere tiempo y atención especial.

– ¿Conocen algún hallazgo desde la dermatología que contribuya al diagnóstico de la COVID-19?

-L.M: Si bien se reportaron algunas lesiones en la piel atribuibles a COVID-19, ninguna tiene aún confirmación. Sin embargo, a diferencia de otros años, estamos viendo más lesiones purpúricas en pies o manos. Pienso que esto no se vincula con la acción del virus, ya que en la mayoría de los casos donde estas lesiones ocurrieron el test fue negativo, sino por cambios en las costumbres de las y los pacientes. Ha habido un aumento del sedentarismo, una mayor higiene de manos, etcétera.

-I.V: En España, la dermatología es una de las especialidades más numerosas, por lo tanto, cuando el equipo de salud se vio desbordado por la pandemia, las/los/les dermatólogas/os/ues españoles españoles se vieron cumpliendo tareas de farmacéuticos clínicos, gestores de salud e internistas. Esto los puso en la primera línea de atención del paciente con COVID-19. A partir de ello, se pudo ver que ciertos patrones dermatológicos se repetían en la piel de pacientes con COVID-19, pero actualmente no se hisopa o se hace serología a un paciente solo por un signo en la piel. El estudio colaborativo en España se llamó COVID-piel y en él participaron más de 100 especialistas en piel. En Argentina, en el Hospital Muñiz, referente de enfermedades infecciosas, las, les y los dermatólogas/ues/os se encuentran haciendo un trabajo similar.

– ¿Qué importancia tiene la capacitación a la hora de abordar temáticas nuevas relacionadas con la disciplina?

-L.M: Como en toda especialidad médica, la capacitación continua es indispensable. El conocimiento científico es dinámico. Muchas veces pareciera que cambian las cosas que se dicen y existen contradicciones. Pero eso es producto de la investigación permanente. Construir conocimiento sólido lleva mucho tiempo, lo que, sumado al gran ritmo con el que se producen innovaciones e investigaciones novedosas, torna más desafiante el estar bien capacitada/o.

-I.V: Creo que la formación debe abrazar el pedido de mayor inclusión, menor abordaje paternalista y declaración de conflictos de interés. Personalmente, pienso que es urgente que los libros y las clases aborden la enseñanza de las dermatosis y cómo éstas se ven en los distintos fototipos cutáneos. Pero no como una intención esporádica de un solo docente sino como un esfuerzo sistematizado. El enfoque de género también es fundamental. Debe preguntarse a cada consultante, con respeto, sin presuponer nada y sin prejuicios personales. ¿Cómo saber si la o el consultante es, por ejemplo, no binaria/o si no le damos la oportunidad de enunciarlo?

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La médica dermatóloga Irene Vera.

-Ambas tienen cuentas de Instagram con una gran cantidad de seguidores, ¿por qué creen que las siguen tantos usuarios? ¿qué aspectos tienen en cuenta a la hora de pensar sus contenidos? 

-L.M: Inicialmente creo que fue porque abordé con profundidad una temática de la que hasta el momento no se hablaba: los daños que produce el sol en la piel. Insisto mucho en la necesidad de conocer cómo cuidarnos, el uso de protector solar, y demás. Tampoco se hablaba claramente del cáncer de piel, que es el más frecuente en el ser humano y está directamente vinculado a la exposición solar sin protección. Desde ese lugar, pude notar que existe un gran interés por recibir información seria en un lenguaje simple. Así, comencé a incorporar contenidos a partir de las consultas más frecuentes en mi práctica clínica y de las preguntas que me hacen en las redes. Afortunadamente, hoy mucha gente confía en mí para informarse y aprender a cuidarse o mejorar su piel.

-I.V: Creo que me siguen porque es muy diferente al mainstream dermatológico en Instagram. El contenido es “slow dermatology“. No posteo a diario, tengo un ritmo que tiene más que ver con la prioridad de lo que quiero comunicar, con lo estructural, y menos con la coyuntura (aunque a veces siento que debo hacer advertencia sobre cosas puntuales en las que estamos inmersos). No posteo sobre patologías porque quiero que prime la idea de que existe un cuidado primordial y es el que todos debemos hacer, el cuidado diario y la prevención del cáncer de piel. Son mis elecciones, pero no son azarosas, son decisiones que tomo con cuidado. La intención principal no es comercial sino educativa, una plataforma para pensarnos como consultantes y pensarme en mi propia práctica. Cuando digo cuenta educativa, hablo también por mí misma, me incluyo en el aprendizaje diario junto a les, las y los que me siguen.

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