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Miopía, la epidemia silenciosa

La pandemia ha acentuado los problemas de visión, especialmente, la miopía. Este incremento se ha producido, sobre todo, en niñas, niños y jóvenes.

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Los aspectos más relevantes del artículo

  • Diversos especialistas sostienen que la pandemia ha acentuado los problemas de visión, especialmente la miopía.
  • El estudio concluye que este empeoramiento significativo de la miopía en los niños de 6 a 8 años está asociado con el confinamiento domiciliario.
  • De acuerdo con la OMS, en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual.

Diversos especialistas sostienen que la pandemia ha acentuado los problemas de visión, especialmente la miopía. Este incremento se ha producido sobre todo en niñas, niños y jóvenes. Aunque los datos resultan alarmantes, no son motivo de sorpresa, pues refuerzan una tendencia ya alertada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en tiempos pre-COVID-19. El organismo internacional ya había señalado que la miopía afectará a casi la mitad de la población mundial para el año 2050.

Esto significa que, en tres décadas, casi 5.000 millones de personas sufrirán deterioro de la visión y, aproximadamente, 1.000 millones padecerán miopía magna, circunstancia que incrementa el riesgo de retinopatías y desprendimiento de retina.

¿Cómo ha afectado la pandemia a las niñas y los niños en términos visuales?

En China, durante 6 años consecutivos (2015-2020), se realizó un estudio transversal prospectivo, que utilizó proyecciones fotográficas de 123.535 niños de 6 a 13 años de edad, de 10 escuelas primarias de Feicheng. Mediante un dispositivo de filtro de fotos, se examinó la fotorrefracción no ciclopléjica.

Por cada grupo de edad, se compararon la refracción equivalente esférica media y la prevalencia de miopía entre 2020 (después del confinamiento domiciliario) y los 5 años anteriores.

Los investigadores observaron un aumento de la miopía sustancial (aproximadamente −0.3 dioptrías [D]) en las fotografías escolares de 2020, en comparación con años anteriores (2015-2019) para los niños de 6 (−0.32 D), 7 (−0.28 D) y 8 años (−0.29 D).

El estudio concluye que este empeoramiento significativo de la miopía en los niños de 6 a 8 años está asociado con el confinamiento domiciliario. Sin embargo, se destaca que la investigación presenta numerosas limitaciones por lo que conviene interpretar los datos con precaución.

En este punto, cabe destacar que el estado refractivo de los niños más pequeños puede ser más sensible a los cambios ambientales que el de los mayores, dado que se encuentran en un período crítico para el desarrollo de la miopía.

Factores de aumento de la miopía

Aunque el desarrollo de la miopía obedece a factores genéticos, también tiene influencias ambientales que, en la pandemia, se acrecentaron.

En este sentido, la Dra. Rosana Gerometta, titular de la Cátedra de Oftalmología de la Universidad Nacional del Nordeste e investigadora del CONICET, explicó a la agencia de noticias de la Universidad de La Matanza, que, durante la pandemia, los tiempos de recreación en espacios al aire libre se redujeron, y, por lo tanto, la luz del sol no pudo actuar para evitar que empeoren los cuadros de miopía. Pero ¿cuál es la injerencia de la luz solar en la visión?

La luz del sol impide que el largo axil del ojo se agrande, es decir, detiene la progresión de la miopía.

Otro factor ambiental que impactó negativamente en la vista de la población se vincula con el uso de los dispositivos tecnológicos. “El ojo -detalló Gerometta- se acostumbró a trabajar con dispositivos u objetos que están a menos de un metro y esta falta de entrenamiento del “zoom” interno que tenemos en el globo ocular, ha favorecido los problemas de vista en casos a donde la predisposición genética ya estaba”.

Seguir el sistema 20-20-20

Para mejorar los cuadros de miopía, la Academia Americana de Oftalmología propone seguir los lineamientos de un sistema llamado 20-20-20. Consiste en que, cada 20 minutos de trabajo visual cercano, se mire algo ubicado a 20 metros, durante 20 segundos. “Este ejercicio se puede realizar estando sentados y mirando, durante un breve período de tiempo, al punto más lejano que encontremos y, recién después, volver al dispositivo que tengamos en uso”, aconsejó la especialista.

Además, la Dra. Gerometta advirtió que cuando se está concentrada/o ante un dispositivo de trabajo, la frecuencia del parpadeo es menor a la habitual, lo cual genera repercusiones. “Nuestro ojo produce aproximadamente una lágrima por hora que sirve para lubricar el área. Al parpadear el ojo distribuye la lagrima para evitar que se reseque el globo ocular. Si no parpadeamos, el ojo no recupera su humedad”, subrayó la investigadora.

Por otra parte, la especialista sugirió que, a la hora de trabajar de noche, se utilice una luz que no encandile para evitar cansar la vista.

Una epidemia prevenible

De acuerdo con la OMS, en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión. Las principales causas de discapacidad visual son los errores refractivos (miopía, hipermetropía o astigmatismo) sin corregir.

Fuente/s:

Agencia CTyS

Revista JAMA

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